Reducir la velocidad a los internautas que usen redes P2P, nueva alternativa al modelo francés
Una nueva idea planea sobre el horizonte del intercambio de archivos P2P en España. Parece que los ideólogos de la normativa que pretende frenar y acabar con este sistema se alejan del modelo francés de tres avisos y corte de conexión, implantado y defendido a espuertas por Nicolás Sarkozy.
Distanciados de este sistema radical, en España se plantea reducir la velocidad de los usuarios que descarguen contenidos en redes de intercambio de ficheros. Desde la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos, que gestiona los derechos de autor, se propuso que sean los operadores los que reduzcan la velocidad a los internautas reincidentes en descargarse archivos con copyright. Lo que se pretende es disuadir al usuario limitando su velocidad de subida.
Se trata, por tanto, de una propuesta que judicialmente no supone ninguna traba, al menos, a priori (al contrario de si se optara por la desconexión del usuario) y a las operadoras no se les pondría en un papel comprometido, puesto que esta medida es perfectamente asumible por ellas (ya implantan este tipo de medidas en sus ofertas de banda ancha). Lo que si sería interesante saber es cómo se las apañarán para identificar a los usuarios que realizan estas descargas.
Sin embargo, esta no será la única medida que ha propuesto la Coalición. También se habla de alcanzar acuerdos que regulen los contenidos digitales de la Red, campañas educativas para los usuarios de Internet o la creación de un sello distintivo para sitios web con oferta legal de contenidos digitales.
Desde luego debemos felicitarnos si finalmente no se opta por implantar la Ley Hadopi en España, aunque si la solución consiste en dejar la línea sin pulso para evitar los intercambios de archivos, volvemos al punto de partida.
Sería importante saber si las operadoras, agrupadas en su mayoría en Redtel, han pensado seriamente en todo lo que la toma de esta decisión les puede acarrear. Por el lado bueno, se están frotando las manos. Se evitan el conflicto de tener que cortar la conexión a “los infractores” por lo que seguirán cobrando por esa línea que verá mermada su capacidad, sin que el usuario tenga derecho a queja o protesta. Por el lado malo, el cabreo que esta medida puede acarrear, desembocaría en una desbandada en tropel a Jazztel, la operadora que, de momento, no ha querido formar parte de Redtel.
¿Cuál será el siguiente paso?

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