Cómo generar contraseñas seguras
Por couperin el Viernes 29 Ene 2010
- La longitud de las contraseñas no debe ser inferior a ocho caracteres. Cuanto mayor sea la longitud más difícil será de reproducir y mayor seguridad ofrecerá. - Las contraseñas deben estar formadas por una mezcla de caracteres alfabéticos (combinando mayúsculas y minúsculas), dígitos e incluso caracteres especiales (@, ¡, +, &).
- Es recomendable cambiar las contraseñas regularmente.
- Hay que tener en cuenta que si un usuario malintencionado consiguiera apoderarse de una contraseña, podría acceder a información personal e incluso tener acceso a servicios financieros.
- Un buen método para crear una contraseña sólida es pensar en una frase fácil de memorizar y acortarla aplicando alguna regla sencilla. Un ejemplo sería seleccionando la primera letra de cada palabra y convirtiendo algunas de las letras en números que sean similares. Por ejemplo, “La seguridad es como una cadena, es tan fuerte como el eslabón más débil” podría convertirse en “Lsec1cetfceemd”.
- Es posible crear contraseñas más seguras dificultando la regla a aplicar sobre la frase. Por ejemplo intercalando mayúsculas y minúsculas y sustituyendo la primera de las letras “e” por el símbolo “¬”, quedando Ls¬c1cEtFcEeMd.
Qué debemos evitar
- La contraseña no debe contener el identificador o nombre de usuario de la cuenta, o cualquier otra información personal que sea fácil de averiguar (cumpleaños, nombres de hijos, cónyuges, …). Tampoco una serie de letras o números dispuestos adyacentemente en el teclado (123456, qwerty…)
- No es recomendable emplear la misma contraseña para todas las cuentas creadas para acceder a servicios en línea. Si alguna de ellas queda expuesta, todas las demás cuentas protegidas por esa misma contraseña estarán automáticamente en peligro.
- Se deben evitar contraseñas que contengan palabras existentes en algún idioma (por ejemplo Aguilanegra); uno de los ataques más conocidos para romper contraseñas es probar cada una de las palabras que figuran en el diccionario y/o palabras de uso común.
- No se deben almacenar las contraseñas en un lugar público y al alcance de los demás.
- No compartir las contraseñas en Internet, por correo electrónico ni por teléfono. Se debe desconfiar de cualquier mensaje de correo electrónico en el que se solicite la contraseña o que indique que se ha de visitar un sitio Web para comprobarla. Con toda seguridad se trata de un fraude.
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