Crecen los problemas desde que TVE emite sin publicidad… y todo a costa de los internautas
El principio del año ha comenzado haciendo buena la frase de “si no quieres caldo, toma dos tazas”. Fue poner a TVE sin publicidad y que comenzarán a brotar los problemas.
El primero que desde instancias europeas se anunció que sería investigada la forma de financiación de TVE, que no es otra que correr a cargo de los usuarios de telecomunicaciones. Algo que además pocos españoles saben y cuando se enteran pondrán el grito en el cielo.
Segundo, es que las televisiones privadas (cariño necesario para las elecciones, ojito derecho del Ejecutivo, reunión va, reunión viene con Presidente y Vicepresidenta) se las prometían muy felices con Televisión Española desprovista de anuncios, además de relamerse por la tarta publicitaria. Pues parece que les ha salido el tiro por la culata y ahora parece que ya no vale lamentarse por la leche derramada.
Pues bien, la “nueva TVE” ha ampliado su distancia en audiencia respecto de las demás, a base de cine sin anuncios, autopromoción y autobombo, sin parar, mientras que las televisiones privadas ven como la publicidad no crece al ritmo que se preveía y las polémicas (¡hasta por Karmele!) están a la orden del día.
Además, se ha puesto en marcha, y bastante a prisa, una reestructuración/reducción (vamos, un acordeón) de televisiones privadas (y todo ello siendo un sector que no se caracteriza especialmente por la innovación). Son las consecuencias de ir de cameo en cameo con el Gobierno, porque en este escenario nada es bastante, nada es suficiente para cerrar la sangría de los ingresos.
Y todo ello, con cargo a los internautas, con el canon Zapatero para pagar televisión elevando el precio de Internet y de la telefonía. ¿Merecía la pena?

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